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Es difícil hablar de una forma neutra de Ámsterdam, una ciudad que levanta pasiones entre todos aquellos que la han pisado. Por algo será, ¿no te parece? Paraísos artificiales aparte, la metrópolis holandesa tiene un poder de atracción como pocas otras ciudades.

Ya te hablábamos en el pasado de lo que puedes hacer con tu tiempo en Ámsterdam en Qué ver en Ámsterdam además de los canales. Ahora vamos a darte un buen puñado de razones para ir. Por si todavía no las tienes.

Así que no remolonees más y prepárate para hacer una pequeña incursión virtual (de momento) por Ámsterdam: mapa, la web oficial de turismo de la ciudad y este artículo será lo único que necesitas.

1.      Las conexiones son estupendas

Para empezar, es sumamente fácil encontrar vuelos a Ámsterdam, de esos buenos, bonitos y baratos que nos gustan a todos. Y no solamente vuelos Madrid-Ámsterdam; encontrarás conexiones desde un buen numero de ciudades españolas, tanto en compañías low-cost como en aerolíneas tradicionales.

Para llegar de la ciudad al aeropuerto, Ámsterdam también te lo pone fácil. El tren Schiphol-Centraal (la forma más sencilla de llegar a la ciudad) hace el recorrido en un cuarto de hora, unas ocho veces por hora y por menos de 6€. Entre vuelo y traslado, no necesitarás más de tres horas. No está mal, ¿eh?

NUESTRO CONSEJO: Si buscas vuelos baratos a Ámsterdam, lo ideal es que te pongas a buscar aproximadamente dos meses antes de la fecha en la que quieras volar.

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Los bellos canales de Amsterdam. / The beautiful canals of Amsterdam.

2.      Es una ciudad de escala humana

Personalmente, lo que más me gusta de Ámsterdam es su tamaño. A pesar de su millón de habitantes (sin contar la conurbación), la ciudad es perfectamente asequible a pie o, sobre todo en bicicleta. Ojo, si quieres montar en bici, léete Ámsterdam en bicicleta: otra forma de viajar. Por si acaso.

Cierto es que lo más normal es quedarnos dentro del centro histórico (Binnenstad, Jordaan, Plantage, todo eso); para un free tour, Ámsterdam es ideal en ese sentido. Pero si quieres explorar un poco más y conocer el Ámsterdam más real (muy recomendable), la red de transporte público es envidiable.

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Damrak. / Damrak.

3.      Es una verdadera metrópolis multicultural

La capital holandesa es uno de esos espacios realmente multiculturales, donde puedes conocer de primera mano la cultura holandesa, pero en la que también encontrarás pinceladas de muchas otras culturas. Gente de todo el mundo ha desembocado aquí atraídos por las libertades y el buen nivel de vida de la ciudad.

Aquí puedes curiosear en tiendas de artesanías antillanas, ver pasar una boda judía, comer en un restaurante indonesio, escuchar música africana en la calle y tomar algo en un bar gay-friendly, todo en la misma jornada. Acentos latinos, ropas magrebíes, libros rusos… Visitar Ámsterdam es reconocer la riqueza cultural mundial.

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Una pareja en un puesto de frikandellen. / A couple in a frikandellen spot.

4.      Está repleta de rincones encantadores

¿Cuántas fotos de una bici, un puentecito y un canal habrás visto en tu vida? Pues (a diferencia de otros sitios) no son todas del mismo sitio, ni mucho menos. Ámsterdam rebosa de esos lugares tan instagrameables que tanto nos gustan. Y eso, sin perder la gracia de lo cotidiano, sin que la ciudad parezca una falsa maqueta para el turismo.

En Vondelpark y en los callejones anónimos, en el distrito Noord y por el molino De Otter, en torno a la Oude Kerk y en el mercado de las flores, Ámsterdam revela todo su encanto al visitante. Sólo tienes que pasearte unas horas por la ciudad para coleccionar tu propio álbum de lugares inolvidables.

TIP VIAJERO: ¡No te dejes amilanar por el clima! El tiempo en Ámsterdam en otoño e invierno no es muy agradable, pero si te abrigas y te tapas un poco, descubrirás una ciudad igualmente seductora.

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Casas flotantes en Jordaan. / House boats in Jordaan.

5.      Es el trampolín perfecto para recorrer Holanda

No queremos decir que te tires al río Amstel o a algún otro canal, no. Queremos decir que esta puede ser tu base de operaciones para curiosear por todos los Países Bajos. Ámsterdam disfruta de una posición central estupenda para ello (aparte de unas comunicaciones casi perfectas).

Por ponerte ejemplos, puedes ponerte en La Haya o en Rotterdam en unos 40 minutos; llegar hasta las costas de Frisia en dos horas y poco; alcanzar el recóndito parque nacional Hoge Veluwe en dos horas y media largas; o visitar el remoto Valkenburg en poco menos de tres horas. Y eso es lo más lejos que hay.

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Un paisaje de Frisia. / A Frisian landscape.

6.      Te sentirás muy bien acogido

Será por ese vive y deja vivir que ha sido la marca de la casa durante siglos, por la impronta calvinista que incita a no mirar al vecino (aunque lo veas) o por tener ese carácter de puerto y refugio, el caso es que aquí no se siente esa sutil hostilidad que a veces, aunque sea un poquito, sentimos fuera de casa.

A lo mejor es cosa mía, pero la gente te sonríe por la calle, te quieres quedar a vivir en cualquier cafetería o tienda, la administración pública siempre te lo pone fácil y los hoteles en Ámsterdam son especialmente hospitalarios. Hasta esos arenques crudos con pepinillos saben a gloria. Se me nota mucho que aquí me siento como en casa, ¿verdad?

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La calidez de Ámsterdam. / Amsterdam’s warmth.

Estos son solamente algunos de los encantos de Ámsterdam…

Seguro que tú tienes tu propia lista de motivos para volver a Ámsterdam. ¿Quieres compartirla con el mundo? Solamente tienes que dejarnos un comentario.

No dejes de contactar con nosotros si te ha surgido alguna duda o pregunta respecto a todo esto. Por otra parte, si quieres una atención más personalizada, lo mejor es que nos llames al teléfono 922 15 12 51 o nos mandes un correo electrónico a ofertas@tubillete.com.

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